martes, 26 de mayo de 2009

Positivismo erudito

Lo toqué. No pude evitarlo. Sus ojos me miraban como los peces al acercarles su comida.

Tenía la piel elástica, pero dura en su interior, una verdinegra capa de plástico cubriendo el firme metal. La repulsión luchaba con el profundo deseo de ver más, de tocarlo, lamerlo incluso, en un intento de conocerlo más a fondo.

Mis pies desnudos resbalaban al principio, sin poder afianzarse. Era tan extraño, tan duro y blando a la vez, tan claro y tan oscuro...




Pero fue solo la vez primera. El misterio se perdió, y dejó de tener interés.

El resto de cadáveres fueron ya solo rutina...

4 comentarios:

Menelmakar dijo...

Mátalos a todos!

Morgana Majere dijo...

A todos. Sin piedad...

Sergio dijo...

Sit tibi terra levis :p

Javi dijo...

Me ha encantado xD