Hoy voy a daros mi maravillosa receta para hacer mousaka. Es un refrito de una receta que encontré por Internet y la mousaka del restaurante griego de Valladolid, el Kalimera.
Antes de nada debo advertiros de que es una receta un poco laboriosa. Se tarda en torno a 2 horas o 2 horas 30 minutos en hacer, y mucho menos tiempo en comerse. Pero suele merecer la pena.
Otra cosa importante para los que, como yo, odian la berenjena es que esta receta no sabe a berenjena. Está muy rica, de verdad. Mi hermana empezaría a decirme que menuda chorrada; si lleva berenjena, cómo no va a saber a berenjena... Pero es cierto. #truefact
Dicho lo cual, ahí vamos:
Ingredientes:
(Con esto se llenó la fuente blanca, y otra algo más pequeña. Lo que hice fue congelar la segunda fuente para la próxima vez, porque con la fuente blanca comen 4 ampliamente)
Para la base:
-1 cebolla y 1 cuarto.
- 4 patatas grandecitas (añadí otra después, que en la foto hay solo 3).
- 1 berenjena.
- 2 bandejas de carne picada de pavo pollo o de pollo. Se puede hacer, si no, con el sabor que cada uno quiera. Para esta cantidad yo calculo que con 800-900 gr. está bien.
- 1 bote de tomates pelados naturales, y en este caso eché ese cuenco de tomate frito también, que había sobrado de una salsa. Es preferible que haya tomate de más, porque se deja que se vaya consumiendo y no hay problema.
Y luego, ya sin cantidades fijas:
Sal, pimienta blanca, orégano, aceite, ajo-perejil (ver la anterior entrada), queso rallado, mozarella, etc.
Para la bechamel:
100 gr. de mantequilla.
100 gr. de harina (si se quiere una bechamel algo más consistente, un poco más).
1 L de leche.
Sal, pimienta blanca y nuez moscada.
Preparación:
Antes de empezar a contar, os pongo el esquema de la mousaka, que va en este orden de más arriba a más abajo:
Queso rallado + pan rallado
Bechamel
Mozarella
Berenjena
Carne
Patatas
Fuente
Entonces, se pica la cebolla finita y se reserva. Se corta en rodajas finitas la berenjena, previamente lavada, y se pone en una ensaladera. Se echa bien de sal por encima y se deja que vaya sudando.
Ahora, vamos a freír las patatas, que son la primera capa de la fuente. Antes, se puede dar la vuelta a las berenjenitas y echarles sal también, y dejarlas ahí hasta que se hagan las patatas. En otra sartén se echa aceite, como un dedo, y se van friendo las patatas en tandas.
Es importante lavar las berenjenas que estaban reposando con la sal. Si las secas, no saltarán cuando las eches a freír. Si no las secas, tendrás que usar una tapa de sartén como escudo para que no te abrasen.
Se retira todo del fuego, se dejan reposar las papas y las berenjenas, y se friega la cocina. La vitro, los cacharros, etc. Entonces es el momento de montar las cosas. Como en este momento vino mi queridísimo, pues ya no hice más fotos. Porque me pongo a hablar y se me olvidan las cosas. Puedo cocinar y hablar al mismo tiempo, pero entonces las fotos desaparecen. Pero os haré un esquema.
Cuando está ya un poco frío, para no quemarse, se cubre el fondo de la fuente con las patatas, intentando que no queden huecos (imagen 1). Recordad que con esto os da para una fuente muy grande o dos medianas, que lo podéis congelar, etc.
Sobre las patatas echáis la carne (imagen 2). Y sobre esto, las berenjenas (imagen 3). El corte muestra el lateral con la bechamel y todo. Cuando está montado, echáis mozzarella por encima.
Y entonces nos ponemos a hacer la bechamel. Se pone la mantequilla en una cazuela a derretirse. Cuando está, se va echando poco a poco la harina, y se remueve para mezclarlo con un mezclador de varillas o un tenedor, nunca una cuchara. Se trabaja eso un poco y se mezcla bien, porque así luego no tiene (muchos) grumos la bechamel.
Después se va echando poco a poco la leche, sin dejar de remover y mezclar. Se echa el litro, y luego un poco de sal, nuez moscada y pimienta blanca. Y entonces se pone uno a remover, remover y remover, durante bastante rato, hasta que está bien deshecha la mezcla. Se va poco a poco volviendo espesa, así que se ve cuándo está hecha porque ha espesado y porque empieza a hervir. Cuando se deja enfriar, se espesa algo más. Este es el momento de probar la bechamel y corregirla de sal, antes de retirar del fuego, porque se puede seguir revolviendo.
PD: si la bechamel tiene grumos, se pasa con la batidora y no se le cuenta a nadie ;)
Cuando ya está hecha, y no sabe a harina, se retira del fuego y se vierte en las fuentes encima de la mozzarella. Así.
Entonces, se espolvorea queso en polvo por encima, un poco de pan rallado, y se mete al horno como a 200º un ratejo. Cuando la bechamel empieza a hacer burbujitas o se tuesta, ya está y se puede servir.
Y así quedó:
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